Acaba de salir a la venta, con un retraso más que considerable, el número 44 de la revista Gigamesh, un especial dedicado a la escritora norteamericana Ursula K. Le Guin. Ensayos y críticas acercan al lector a la obra de la que es, seguramente, la mejor escritora que haya dado el género de ciencia ficción en su historia. Su depurado estilo literario y la fuerte carga ideológica contenida en sus obras, así como su compromiso con la igualdad de derechos, han convertido a la autora de novelas como
La mano izauierda de la oscuridad, Los desposeídos o El nombre del mundo es bosque y de las trilogías de Terramar en uno de los autores del género fantástico mejor considerados por la crítica generalista. Este volumen representa, por otra parte, la dignísima despedida de quien ha llevado con mano maestra el timón de la revista durante los últimos años, su ya ex-director Juan Manuel Santiago.
Si tienen la suerte de hacerse con un ejemplar, dentro de la sección de críticas literarias dedicada a las novedades (es un decir) pueden encontrar aquella que para la novela Mundos y demonios escribió hace tiempo una persona con un estilo de escritura muy similar al mio. La obra de Juan Miguel Aguilera supone la espectacular continuación de la bilogía más famosa de la ciencia ficción española, escrita a medias con Javier Redal y compuesta por Mundos en el abismo e Hijos de eternidad. Un hito en la historia de nuestro género, una maravilla de cuya publicación, por cierto, se cumple el vigésimo aniversario el próximo año. La magnitud de la obra exige un homenaje en consonancia.

Si tienen la suerte de hacerse con un ejemplar, dentro de la sección de críticas literarias dedicada a las novedades (es un decir) pueden encontrar aquella que para la novela Mundos y demonios escribió hace tiempo una persona con un estilo de escritura muy similar al mio. La obra de Juan Miguel Aguilera supone la espectacular continuación de la bilogía más famosa de la ciencia ficción española, escrita a medias con Javier Redal y compuesta por Mundos en el abismo e Hijos de eternidad. Un hito en la historia de nuestro género, una maravilla de cuya publicación, por cierto, se cumple el vigésimo aniversario el próximo año. La magnitud de la obra exige un homenaje en consonancia.