Bibliópolis ha vuelto
CANCIÓN DE NAVIDAD (1843) narra la inquietante noche que en la víspera de esta festividad pasa Ebenezer Scrooge, anciano miserable y tacaño, de resultas de la visita del espectro de su antiguo socio, Jacob Marley. Éste hace desfilar ante él la visión de los espíritus de las Navidades pasadas, presentes y futuras, imprimiendo así en su existencia una feliz transformación.
en la lectura colectiva de sus escritos abundaban los niños empujó a los distintos escritores a utilizar un tono que interesara a los adultos y no perjudicara a oídos inocentes. Dickens fue tan diligente y hábil en esta misión que como resultado la historia del viejo tacaño Scrooge se ha acreditado en muchos casos como cuento infantil. Una simple lectura del texto original sirve para desmentirlo. «Puede que haya muchas cosas buenas de las que no he sacado provecho», replicó el sobrino, «entre ellas la Navidad. Pero estoy seguro de que al llegar la Navidad ‑aparte de la veneración debida a su sagrado nombre y a su origen, si es que eso se puede apartar‑ siempre he pensado que son unas fechas deliciosas, un tiempo de perdón, de afecto, de caridad; el único momento que conozco en el largo calendario del año, en que hombres y mujeres parecen haberse puesto de acuerdo para abrir libremente sus cerrados corazones y para considerar a la gente de abajo como compañeros de viaje hacia la tumba y no como seres de otra especie embarcados con otro destino. Y por tanto, tío, aunque nunca ha puesto en mis bolsillos un gramo de oro ni de plata, creo que sí me ha aprovechado y me seguirá aprovechando; por eso digo: ¡bendita sea!»
A Laura Bird se le está acabando el tiempo. Hace tres semanas que ella y dos de sus colegas se encuentran solos en uno de los lugares más fríos y remotos de la Tierra. Los dos hombres parten en busca de ayuda, y de repente Laura se da cuenta de que no van a volver. Así que recoge los pocos víveres que le quedan e inicia un viaje extraordinario. Entretanto, en otro lugar, más y más gente va llegando a una ciudad sin nombre. Cada persona tiene una historia distinta que contar, pero hay algo que todos tienen en común: era su último viaje. Están en la ciudad de los muertos, un lugar en el que permanecerán mientras en la Tierra quede alguien que los recuerde. El problema es que la ciudad ha comenzado a vaciarse.
En tres prodigiosos meses, Douglas Spaulding observa, escucha, saborea las sorpresas rituales de un verano: el descubrimiento de la vida y la muerte, el últimos tranvía, la limpieza de las alfombras, la aparición de las hamacas en los porches, la cosecha del vino del estío... pero también máquinas y magias extraordinarias: la Máquina de la Felicidad que casi destruye la felicidad de su inventor; la Máquina Verde, que pasea a dos viejas señoras por las calles del pueblo; la Máquina del Tiempo en el cuerpo de un viejo coronel; la Mujer Máquina, la terrible y fabulosa Madame Tarot...
(...)Todos visten a su aire, acarrean su equipaje, van de aquí para allá con pasos precipitados; todos deben de encaminarse a alguna parte con un propósito determinado. Me los quedo mirando fijamente. Y de repente se me ocurre pensar cómo serán dentro de cien años.
Dentro de cien años es muy posible que todos los que estamos aquí (incluido yo) hayamos desaparecido de la faz de la Tierra y nos hayamos convertido en polvo o ceniza. Al pensarlo me asalta una extraña sensación. Y todo lo que se encuentra ante mis ojos acaba pareciéndome una ilusión. Como si de un momento a otro un soplo de viento fuera a barrerlo todo. Extiendo los dedos de ambas manos y clavo la mirada en ellos. ¿Para qué diablos lucho de esta manera? ¿Por qué tengo que vivir dejándome en ello la piel tal como estoy haciendo?
personas en él entonces? Al ceñirse a un espacio de tiempo tan corto, apenas un siglo, Murakami logra conectar la muerte personal con la generacional, y así abrirnos la mente a una realidad no pensada. Todos los habitantes actuales del planeta, todos los seres humanos que lo habitamos, los seis mil millones que lo llevamos adelante en estos momentos, ya no estaremos aquí dentro de cien años. Ni los ancianos, ni los que cruzamos el ecuador de la vida, ni los jóvenes; ni siquiera los recién nacidos. Dentro de cien años, otros seres distintos habitarán el planeta, se moverán por sus calles y autopistas, se preocuparán en definitiva por los problemas humanos. Y para entonces, el mundo estará en manos de extraños. Nosotros habremos muerto. Todos.
recuperación de clásicos y contemporáneos imprescindibles. A los Cuentos completos de Flannery O'Connor se unen los de Katherine Mansfield, heredera ficcional del gran Chéjov, con una relación calidad-precio inusitada para los tiempos que corren.
En lo negativo, por un lado una nueva edición de La ecuación Dante en tapa dura, de nuevo en versión incompleta; por otro, la desvergüenza con la que Planeta promociona Una noche de perros, el libro escrito por Hugh Laurie más de seis años antes de que el doctor House estuviera en las mentes de sus creadores. Ilustración y fajín empujan a creer al incauto comprador que el popular personaje televisivo tiene algo que ver con la novela, hecho totalmente falso.