El completismo es el hijo perverso del coleccionismo. En vez de considerarse un hobby o un ejercicio de realización personal, debiera ser reconocido como una peligrosa costumbre de alta virulencia. Cuando uno deja que los impulsos primarios se impongan al sentido común suele acabar siendo presa de una posterior insatisfacción. Sobre todo cuando el dinero está de por medio, algo que, tratándose de libros, es como decir siempre. Cierto es que algunas veces ese afán por tenerlo todo de una colección, autor o temática proviene de un proceso lógico basado en satisfacciones anteriores, pero desgraciadamente, en la mayoría de los casos esa promesa de felicidad no es tal, sino una necesidad perentoria que no se sabe muy bien de dónde procede.
En realidad, esa atracción se corresponde más con los cantos de sirena homéricos, aquellos que prometían paraísos pero otorgaban perdición. Saco el tema debido a una epifanía que me sobrevino ayer, cuando ya tenía el dinero en una

El sello Minotauro comenzó con la publicación de los Cuentos completos de Dick en 2005, y hasta el momento ha ido lanzando al mercado un volumen al año. El problema que presentan las obras completas, sean cuales sean el autor y el género, es que contienen tanto lo bueno como lo malo. Es siempre preferible una selección de lo mejor en cada campo, y si se puede elegir al antologista, miel sobre

Esta obra completa consta de cinco volúmenes, y cada uno de ellos supera las 400 páginas. Hablamos de más de 2000 páginas en las que hay cuentos de todo tipo y calidad. Siendo honesto, sé que me va a costar mucho acabar el primer volumen, y sería un milagro lograrlo con el segundo. Ambos recogen la primera etapa de un Dick que ofrecería sus obras más importantes a partir de los 60, una década después. Por otra parte, a pesar de que la ciencia ficción (literatura de ideas para algunos críticos) se siente más cómoda en la distancia corta, siempre he preferido las novelas a los cuentos. En este caso, además, no se trata de un

La respuesta fue "no".
Reconozco haberme sentido orgulloso al devolver el libro al estante. Incluso a pesar de que más tarde, cuando llegué a casa, me encontré con un nuevo problema derivado de mi decisión. Por decirlo de algún modo, ahora me estorbaban los dos primeros volúmenes, sabiendo que se quedarían solos, incompletos. Eso me produjo un picor difícil de rascar.
Apéndices:

B. Al margen de la reflexión personal, la edición de estas obra completas de Dick me parece, en todo caso, plausible. Necesaria incluso, pues se trata de uno de los autores imprescindibles del género de ciencia ficción.
C. Hoy he vuelto y lo he comprado. Quién creían ustedes que era, ¿Ulises?
Coincido: la obra completa está unicamente recomendada para coleccionistas y aficionados "fatales" del autor en cuestión; más en los casos de escritores que escribieron tanto y para publicaciones en los que los baremos de calidad no estaban demasiado aguzados. En los años 50 en EE.UU. hubo un boom que permitía a (casi) cualquiera publicar lo que le viniese en gana.
ResponderEliminarLo que ocurre con los libros de Dick es que en cada libro hay un puñado de relatos ciertamente recomendables, sobre todo a partir del segundo volumen, que además no son tan fáciles de conseguir como parece (algo se hizo hace tres años con "Minority Report", pero deja con ganas de más). Es similar a lo que ocurrió hace dos años con Gigamesh y los cuentos completos de Brown y supongo que, quizás, es la manera de reintroducir los cuentos en las tiendas: ediciones para coleccionista que supongan un valor añadido al contenido del libro en sí. Si no, viendo lo que pasa con las colecciones de cuentos de ciencia ficción que no son ediciones integrales, o con las antologías temáticas, el futuro no es precisamente halagüeño.
Por cierto, ¿cuál es el porcentaje de cuentos mediocres de la colección de Katherin Mansfield? ;)
Lo ideal sería tener un "Best of" de todos los autores, aunque como ya digo, la figura del antologista es determinante en esos casos. Con Dick ya se dio algo parecido pero aún más gordo cuando Minotauro comenzó a sacar la biblioteca Philip K. Dick. Entre la selección de novelas había alguna espantosa. En ese caso las sirenas parecen haber sido menos seductoras, porque pocos fueron los que compraron todas.
ResponderEliminarEl de Mansfield, por supuesto, tambiñén tiene cuentos malos, e incluso naderías cortas, aunque en lo que importa en ella, el estilo y la atmósfera de época, está presente en todos. Me recuerda mucho a los completos de Dorothy Parker, a la que uno adora por lo incisivo y acerado de su mirada, de su crítica social, pero cuyos completos también incluyen alguna tontería. También hay cosas infumables en los completos de Cortázar o de Borges, y sin embargo es de esas cosas que todo amante del fantástico o del género corto tiene en casa.
Es lo que quiero decir. Si hay selecciones de sus mejores cuentos, e incluso antologías originales mejores que otras dentro de su obra, si sabemos eso, entonces ¿por qué nos avalanzamos sobre las obras completas cuando un autor nos fascina? ¿Por encontrar un tesoro oculto entre otros 30 cuentos malos? ¿Masoquismo o cantos de sirena?