domingo, 17 de abril de 2011

Mis diez libros fetiche

En la última entrada de Escrito en el agua, el blog en el que el escritor Rodolfo Martínez da rienda suelta a sus pensamientos, se invita a cada lector a elaborar una lista de aquellos diez libros que de alguna forma marcaron la propia personalidad, tanto a nivel literario como, en muchas ocasiones, vital. Se trata de aquellos volúmenes que, en sus propias palabras, "más me han marcado y, podríamos decir, han formateado los senderos de mi mente de un modo concreto y preciso". Aunque la invitación no lo disponía de esa forma, yo he decidido tomármelo como un meme bloguero más, y me he dispuesto a elaborar una lista con aquellos libros que de alguna manera han ido, a lo largo del tiempo, plantando mojones en el camino de mi crecimiento, tanto en el factor humano como en el de consumidor de literatura. En mi caso, al igual que sucede en la lista elaborada por el creador del meme, algunos figuran ahí por el protagonismo fundamental que han tenido en mi cambiante concepto de lo que era la literatura, pero otros han ejercido su influencia mucho más allá, en mi manera de ver el mundo y de entenderlo.
Al fin y al cabo, la literatura es, más que nada, una invitación a ver la realidad con los ojos de otra persona y a sumar esa experiencia ajena a la propia. Creo que si existe un simil perfecto para lo que es un virus informático trasladado a un entorno individual y humano, este es el del libro. Sus ideas se infiltran en las propias del sujeto y acaban en algunos casos por reconfigurar en cierta medida, tras un largo proceso de reflexión y suma de experiencias, algunos de los elementos que conforman la personalidad. Evidentemente, como ocurre en otros planos, algunos virus son más potentes que otros, y no son muchos los que consiguen tener alguna incidencia en nuestra red neuronal. Por otra parte, es en la primera juventud cuando más efecto puede tener la lectura de un libro. He aquí, pues, los que, probablemente y excusando algún olvido significativo, se instituyeron en vértices geodésicos de mi trayectoria como lector.


· Misterio del loro tartamudo, de Robert Arthur, Jr.
· El 32 de diciembre, de Curtis Garland
· El camino, de Miguel Delibes
· Fundación, de Isaac Asimov
· El extranjero, de Albert Camus
· Crónicas marcianas, de Ray Bradbury
· La colmena, de Camilo José Cela
· Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez
· El señor de los anillos, de J.R.R. Tolkien
· Meridiano de sangre, de Cormac McCarthy


Esta es mi lista. Si a ustedes les place, siéntanse libres de configurar las suyas. Recuerden que se trata de libros. Vale cualquier género, no tienen por qué ceñirse a novelas. Poesía, teatro o ensayos. O incluso enciclopedias (yo he estado a punto de incluir la Espasa de los exploradores, fíjense).


3 comentarios:

  1. Estoy un poco cansada de esas listas, vivimos en un mundo de listas, algo así como los 40 principales de la literatura. Hay un componente comercial en todo ello.
    blog "Palco Sevigne"

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  2. ¿Comercial? Gracias por leer tan bien la entrada.

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