Y yo añado: ¿quién es la gente pudiente? Los que se han apoderado de lo que es de todos. Y como es de todos, es nuestro derecho y nuestro deber recuperarlo al servicio de nuestra libertad.
-José Luis Sampedro-
-José Luis Sampedro-


Se trata, nada más y nada menos, que de Zero History, novela que supone el cierre de la última trilogía escrita por William Gibson y que ya tiene denominación propia: Bigend Trilogy.
En 1984, William Gibson publicaba Neuromante, y con ello, utilizando entre otros recursos un montón de neologismos sacados de la manga, se ganaba su pase a la posteridad como el creador de un nuevo subgénero dentro de la ciencia ficción: el ciberpunk. Muchos son los autores que se han sumado desde entonces a esta corriente, que incluso ha tenido sus adaptaciones al celuloide con, eso sí, dudoso acierto. A lo largo de estos años, el ciberpunk ha encontrado innumerables incondicionales (entre los que me cuento) y acérrimos detractores, y además no ha permanecido exento de polémica. El caballo de batalla suele ser la misma definición de lo que es y lo que no es ciberpunk, algo que, debido sobre todo a las campañas de marketing de películas de cine y series de televisión (y claro, a Bruce Sterling), ya no queda muy claro."-Me voy ya -anunció-. Tengo un viaje a Sión, y luego ocho cápsulas de algas para los suecos."
...
"Bueno -dijo Bobby, entendiendo-, entonces, ¿qué es la Matriz? (...)
-El mundo -dijo Lucas."
Por fin, la editorial Minotauro publica en nuestro país la última obra de William Gibson, y como ya es costumbre, con una presentación irreprochable. El título, un claro homenaje a la mítica banda Velvet Underground, sirve de antesala a la habitual crónica de supervivientes urbanos gibsoniana, escrita con su habitual brillantez estilística, esta vez incluso sublimada.
palabras, "más me han marcado y, podríamos decir, han formateado los senderos de mi mente de un modo concreto y preciso". Aunque la invitación no lo disponía de esa forma, yo he decidido tomármelo como un meme bloguero más, y me he dispuesto a elaborar una lista con aquellos libros que de alguna manera han ido, a lo largo del tiempo, plantando mojones en el camino de mi crecimiento, tanto en el factor humano como en el de consumidor de literatura. En mi caso, al igual que sucede en la lista elaborada por el creador del meme, algunos figuran ahí por el protagonismo fundamental que han tenido en mi cambiante concepto de lo que era la literatura, pero otros han ejercido su influencia mucho más allá, en mi manera de ver el mundo y de entenderlo.

La prematura muerte de Elspeth Noblin, una excéntrica bibliófila londinense, transforma abruptamente la vida de sus sobrinas, las gemelas Julia y Valentina Poole. A pesar de que no conocían a su tía, ésta les ha dejado en herencia un magnífico piso con vistas al cementerio de Highgate, en Londres, con la condición de que jamás permitan a su madre cruzar el umbral del apartamento. Ansiosas por dejar atrás su aburrida rutina en un típico barrio residencial de Estados Unidos, las gemelas ignoran por completo lo que el destino les depara en Inglaterra. Por un lado, están sus nuevos vecinos: Martin Wells, un brillante y seductor erudito que vive atenazado por sus obsesiones, y el esquivo Robert Fanshaw, antiguo amante de Elspeth, un historiador que ha dedicado media vida a estudiar el famoso cementerio, visible desde su ventana. Y por otro, los secretos de su tía, que incluso después de muerta parece resistirse a abandonar su apartamento.
y mundanos, responden como ocurriría en la realidad, a veces de forma estúpida, llegando a producir en determinados momentos una cierta antipatía en el lector.
He aquí mis últimas adquisiciones: 1Q84, la última novela de Haruki Murakami, que para mi sorpresa no cuenta con la esperada traducción de Lourdes Porta; "Los años dulces", primera parte del cómic que el gran Jiro Taniguchi ha basado en la exitosa novela de Hiromi Kawakami titulada El cielo es azul, la tierra blanca. Y he aquí también mi reseña más reciente: Tan cerca de la vida, la última obra publicada del peruano Santiago Roncagliolo, en la que la ciudad de Tokio tiene una gran relevancia. Desde hoy mismo podéis leer el texto que he escrito sobre ella accediendo a Prospectiva. Con las miradas de medio planeta puestas todavía en Fukushima, y las nuestras en busca de noticias sobre la buena salud de nuestros autores favoritos, deseamos desde aquí que la recuperación de ese maravilloso país sea rápida y que el Hinomaru vuelva a izarse por completo hasta ondear en lo más alto. 
Hacer caso a una intuición propia, generalmente de origen conspiratorio, como acto de autoafirmación. Y dejarse llevar por ella en vez de documentarse.
Si yo fuera uno de esos reseñadores de carácter agrio que gustan de machacar con saña todo aquello que les defrauda, escribiría a continuación que es bastante fácil adivinar de qué mecánica mental procede la idea de publicar Marcos Montes en el momento en que se hizo, así como imaginar qué proceso lógico llevó a su editor a dar a esta obrita la responsabilidad de continuar la presentación novelística de David Monteagudo, exponiendo con ello los primeros pasos, siempre arriesgados, de su nuevo autor estrella. No hay que darse a complicadas elucubraciones para obtener una respuesta, se trata de una simple cuestión de suma: la tragedia de los mineros chilenos encerrados, ese texto figuradamente ad hoc de Monteagudo, fresco en la memoria del editor, y ese archiconocido dicho de origen romano, recordatorio de que en ocasiones semejantes "la ocasión la pintan calva".
y recordatorio de que nunca se ha de bajar la guardia. Para evitar malentendidos, voy a incluir un enlace hacia esta entrada al final de la reseña, para que esta no se convierta en origen de memes o leyendas urbanas para cibernautas.