Todo lo cual confirma, una vez más, la vieja sospecha: España no tiene otro problema que nosotros, los españoles.
-Arturo Pérez Reverte-
-Arturo Pérez Reverte-
Xan Meo es un hombre de talentos y secretos. Actor, músico, escritor, y también hijo de un célebre delincuente. Es verano, Xan se sienta a tomar una copa en la terraza del pub cuando dos hombres le parten la cabeza a cachiporrazos. Se salvará, pero será otro. Deberá acostumbrarse a su nuevo ser, y también deberán acostumbrarse todos los que le rodean...
me han ganado. Le comentaba hace unos días a un amigo que Japón es, seguramente, lo más cercano que hay a una colonia extraplanetaria, una conjunción de ciudad ciberpunk y tradición milenaria en una misma localización al otro lado del mundo.
indignación. Sin embargo, sí es útil como recordatorio del estado de las cosas, y quizás pueda ayudar al adulto que aún guarde dudas religiosas y a todo joven que esté en el proceso de hacerse preguntas y plantearse qué es esto de la religión.David Kepesh, a sus ochenta años, confiesa a un personaje desconocido una de sus últimas experiencias sentimentales: la que mantuvo con Consuelo Castillo, una joven cubana, casi cincuenta años más joven que él. Desde que la revolución de los sesenta lo liberó de sus ataduras familiares, Kepesh, profesor universitario, famoso periodista, un hombre seductor, inteligente y culto, ha vivido al margen de cualquier compromiso. Y tiene una rica fuente para sus conquistas dentro de sus propias clases. A las puertas de la vejez, la vitalidad y la hermosura de Consuelo enfrentarán al protagonista con el significado de su vida.
Además de los libros comentados arriba, hubo un par de novelas más: Chesil Beach de Ian McEwan y Nova Swing de M. John Harrison, de las cuáles espero poder hacer en breve un comentario más sustancioso, más amplio, porque así lo merecen. En definitiva, todos estos fueron los pocos libros que me acompañaron en esa serie de meses en los que no hubo entrada alguna en el blog. He tardado tanto que luego se han vuelto a producir periodos de ausencia. Pero no se preocupen, que en esta ocasión no les daré la murga con lo que leí durante ellos. No soy tan perverso. 
mi libro me lanzaba una sonrisa. Mi libro, La fragua de Dios, escrito por Greg Bear, un libro que, sin ser una obra maestra, narraba la destrucción de la Tierra como hasta entonces no había visto reflejada. Una destrucción que, ahora lo sabía, había identificado inconscientemente con la propia. De no haberme encontrado inmerso en tan luctuosa semana, habría dado botes de entusiasmo como un loco. Mi pasado se había cerrado.
de fantasía (que no fuera El señor de los anillos, la proverbial excepción) que tratara los grandes temas humanos y sociales de forma profunda. Sospechosamente, su requerimiento no fue satisfecho, ni desde la propia mesa ni desde el graderío.
lo no probado, en lo inexistente, en aquello cuya base es la creencia. ¿Ven a dónde voy? ¿Sí? La diferencia entre la fantasía y la cf procede del mismo sitio que la existente entre la religión y la ciencia. Y por tanto, como aquellas, no pueden ser más distintas.
ocupa, 2012, del norteamericano Whitley Strieber, que en su versión original cuenta con el clarificador subtítulo de La guerra por las almas.
"Medía al menos tres metros de alto. Incluso cuando se detenía, su superficie plateada parecía fluir como mercurio suspendido en el aire. El fulgor rojo de las cruces incrustadas en las paredes del túnel se reflejaba en superficies agudas y relucía sobre las hojas de metal curvo que sobresalían de la frente de la criatura, las cuatro muñecas, los codos extrañamente articulados, las rodillas, la espalda acorazada y el tórax. Se deslizaba entre los bikura arrodillados, y cuando extendió los cuatro largos brazos, las manos tendidas pero con los dedos chasqueando como escalpelos de cromo, evoqué absurdamente a Su Santidad al ofrecer su bendición a los fieles de Pacem."
ficción dura, se vuelca con solvencia en la descripción fisiológica de unas formas de vida inteligentes totalmente adaptadas al medio, y para demostrar que es esa cuestión la que en realidad acapara su interés, deja los componentes sociológicos de esta original especie en manos de la complicidad del lector, creando un híbrido de fantasía y hard que cuanto menos resulta chocante.
descrito le empujó a revisitarlo en cuatro ocasiones más, en colaboración con Julie Forward Fuller y Martha Dodson Forward.
secundario, una familia con problemas aporta ese toque de humanidad tan al uso en el género hoy en día. Las dos líneas argumentales confluyen en un final que anticipa un nuevo y decisivo paso para toda la raza humana. Todo lo anterior, repito, dentro de un análisis teórico, porque la realidad es otra muy distinta.
nuevo orden mundial abierto tras el 11-S. En la anterior novela ya lo apuntaba, pero es en ésta donde se hace patente la reinvención de lugares comunes recientes, como por ejemplo la figura del viejo espía jubilado.